Ser o no ser, dice la famosa línea de Shakespeare en la obra Hamlet, una frase sencillita y tan llena de significado y para muchos más pues llena de conflictos. Cuantos andan por esta tierra y no están ni cerca de ser, nada. Y no se trata del concepto tradicional de la sociedad de lo que alguien “es” (y van a ver muchas comillas en este escrito así que desde ya disculpas si los aburro) por ejemplo: hombre, casado, profesional del derecho, padre de dos hijos, casado con… no hablamos de esta lista de fachada. No, no, no, no, es de esa imagen fabricada para la sociedad lo que voy a tocar hoy, si no el ser interno, la esencia de ese humano del que hablamos con tantos atributos.
¿Qué es el “ser”? ¿Que mas hay de esa persona que construyes con esquemas sociales? ¿Que sientes realmente? ¿Qué sueñas? ¿Cómo interactúas con tu yo interno? ¿Te comunicas con tu yo interno?
La sociedad occidental, tan plagada de tabúes no nos alienta a conocernos internamente, ello constituye la piedra en el zapato de muchas creencias pues mina el control mental que ellas establecen para su beneficio y lo que quedamos es con una sociedad de personas que, ante el vacio interno por falta de cultivo, tiene que llenarlo con otras cosas en su mayoría banales y consumistas. No es su culpa pues muchos pasarán por esta vida sin saber que adolecen de lo más básico y es: una interioridad rica producto de comunicarse internamente con su yo y de alimentarlo de lo que su verdadera esencia requiere.
¿Hablando en chino, eh? Pongámoslo en términos que entiendan más fácilmente. Tu yo interno no es la lista de cosas que mencionaba arriba, tu yo interno es como te comportas con los demás “realmente”, es lo que satisface tu tiempo libre “realmente”, es lo que deseas hacer con tu vida “realmente”… Ahora más clarito y, pa’ que duela:
Tu yo interno
- Es esa persona que le tira el carro en la calle a otro porque ni quiera metérsete adelante en el tranque.
- Es el que recoge un dólar y de verdad mira alrededor si ve a quien se le cayó porque sabe que ese dólar hace la diferencia para alguien entre comer o no.
- Es el que dice que es “ecológico” y usa zapatos de cuero.
- Es el que va a misa y en su trabajo se roba los útiles.
- Ese que no alardea pero reza y de verdad pide por todos con amor.
- Es el que llora con un anuncio pendejo por que le toco por dentro.
- Es el que ni le para bola a alguien que necesita ayuda.
Nadie dice que tu SER debe ser perfecto, tu pasas por esta tierra para mejorarte y aprender, siempre que así lo decidas, pues nada ni nadie puede ni debe hacerte hacer y SER lo que no eres. Muchos temen a su real naturaleza sabiendo y sin saberlo pues se nos inculca desde muy pequeños a construir una “imagen aceptable” de lo que la sociedad quiere que seamos y al final terminamos siendo unos reprimidos y frustrados desconocidos para nosotros mismos. Tanto así que ningún dinero, títulos o cosas materiales pueden quitarnos ese pesar que llevamos en el alma, la mentira pesa.
No estamos programados para llevar ese dolor por dentro de esa forma, no se nos puso en esta vida para ello. Esta imagen fabricada que nos enseñan a auto programarnos y construir nos carcome, por ello desenmascararla y verla a la cara como es en esencia puede ser un shock pues en efecto no es perfecta como el estereotipo que nos venden que debe ser, pero es TU imagen y debes aprender a aceptarla y amarla si de verdad quieres entonces mejorarla o cambiarla.
Solo aceptándola se puede ser realmente feliz y se puede de verdad y honestamente trabajar en ella, si se quiere. Esto es tal cual como hace un adicto que se recupera, así de crudo. El hombre no es totalmente bueno ni totalmente malo (psicopatías van a parte claro) pero nadie puede trabajar en lo que no conoce, vamos que no se construye nada bien sin planos.
Así pues les invito a hacer un experimento de conciencia y descubre quien y como eres en realidad. Es un ejercicio sencillito pero que si se hace honestamente cambiará tu vida para siempre. En una hoja haz dos columnas y escribe tus cualidades buenas malas lo que te gusta y no te gusta, sin tapujos que nadie te ve. Así descubrirás si eres “buenecito” o un perfecto “granuja”. Hazlo por que te va a dar una dimensión de ti mismo que probablemente no te imaginabas. Ese es el comienzo de tu recuperación interna de la larga exposición al lavado cerebral social pero algo si puedo decirles, para quien toma el reto vale la pena. Si no pues sigan ahí haciendo el papel de buenos y viviendo una imagen falsa social pero estén seguros pueden engañar a los demás pero nunca podrán engañarse a usted mismos y tarde o temprano… la realidad te alcanza y cobra.
Atrevete encontrar quien eres realmente y si no estas cometiendo un crimen abrazalo y no te disculpes por ello!


